TURISMO ZEN, ALOJAMIENTO, AYUNO Y
CLAUSURA.
Quizás vd.ya ha experimentado lo que
es el turismo religioso-monumental y lo que quiere es sumergirse
de fondo en una experiencia más intensa. Le recomendamos
que programe o contrate una estancia en un monasterio zen
o budista, en alguno de los muchos que puede encontrar en
países como China o El Tibet.
Las estancias suelen tener una duración
de 7 días, en los que con un grupo de 25 o 30 personas
procedentes de distintos países, se sumergirán
de lleno en la vida religiosa, llevando la misma rutina
que cualquiera de sus monjes. Después
de un largo viaje de avión, se aclimatará al
país durante unos 2 o 3 días, una vez reagrupado
con el grupo se preparará su entrada al monasterio.
El confort y la actitud, deberán ser
los principales factores a controlar, una actitud positiva
y una capacidad de adaptación serán fundamentales.
Una vez dentro, se le proporciona una celda con una
simple cama y un pequeño lavabo. Muy poca
ornamentación, rugosas y desnudas paredes blancas,
en un mundo en el que no existe el marketing, el dinero ni
las casas prefabricadas. Las habitaciones
son muy antiguas y es posible que la cama cruja como en las
antiguas películas de misterios.
El programa tiene su inicio hacia las 5 de
la mañana, el resonar de unas campanas recuerdan a
los turistas religiosos que deben acudir puntualmente a la
cita. Acto seguido, llega un maestro budista que imparte charlas
y conocimientos. Hay que saludarlo con respeto y aunque no
habla inglés, un intérprete traducirá
al inglés simultáneamente.
En el interior hay unas normas muy estrictas,
por ejemplo está prohibido fumar, y por supuesto salir
del monasterio, en caso de hacerlo ya no podrá regresar
a su interior. Recuerde que se trata de conectar con su
yo espiritual, por esa razón le someterán
a un sano ayuno que dura 7 días, en los que podrá
tomar abundante agua.
Es frecuente que a media mañana haya
una breve siesta y un paseo por el patio,
también 1 hora de meditación. La hora de ir
a dormir es a las 8 de la tarde. También encontrará
a mujeres asistentes que le harán un masaje o le someterán
a acupuntura si tiene algún problema físico.
Por increíble que parezca, si vence
la dificultad de adaptación típica de los dos
primeros días, se adaptará con una mayor facilidad
al resto de la semana de ayuno, nuestro cuerpo y mente tienen
una capacidad de cambiar los ritmos mas grande
de lo que imaginamos. Para otros, sin embargo es más
difícil.
Durante 7 días escuchará cantos,
meditación, también realizará algunos
ejercicios gimnásticos, que le ayudarán a conservarse
en forma. Muchos de los turistas son, en realidad personas
aquejadas de alguna dolencia física.
Con el ayuno purificamos la sangre y renovamos los mecanismos
naturales de defensa, nuestro intelecto se vuelve más
despierto con el ayuno. Son la experiencia, el valor y la
tradición de una experiencia difícilmente comparable.
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